Conozcamos un poco sobre su historia...
El barroco se presentó en América durante los siglos XVII y XVIII, por medio de los españoles, y mucho mas tarde que en Europa, sin embargo tuvo una gran influencia al mezclarse con las distintas características y rasgos de la cultura indígena, debido a que al mezclarse e barroco se convirtió en un arte distinta, más artificioso, que exaltaba la naturaleza con su aporte decorativo y exuberante; involucraba mayor cantidad de elementos intelectuales, sensoriales y de mayor expresividad. Este estilo combinaba lo natural con los diversos elementos decorativos de cada región; lo cual lo convertía en único y distinto.
Los rasgos básicos del barroco se transmitieron a
América fundamentalmente por medio de la enseñanza de los religiosos, que
utilizaban libros o estampas que contenían obras realizadas por artistas
europeos.
La presencia de artistas europeos, criollos, indígenas y
mestizos contribuyó a crear un lenguaje plástico propio de cada una de las
grandes regiones americanas. El Barroco americano adquirió mayor importancia en la
arquitectura que en las otras artes, esto se debe a la necesidad de crear
iglesias para recibir a las poblaciones recientemente cristianizadas. También
es importante resaltar la variada decoración de las fachadas y los interiores
de los edificios.
En el barroco se codifica la música moderna: se agrupan las tonalidades en modos mayores y menores; se establecen los géneros: sonata, sinfonía, concierto, ballet, oratorio, suite, variaciones o mudanzas o diferencias, suite, obertura y la ópera, que autoriza la mezcolanza de todos los géneros

A mediados del siglo XVIII se hace presente un barroco exuberante, caracterizado por columnas salomónicas adornadas de frutas y flores, con abundante oro como permanente demostración de la riqueza. Durante esta época, los españoles fueron aceptados y, en los pueblos indígenas más pacíficos, la influencia europea fue asumida de mejor manera, produciéndose
así el llamado ultrabarroco, por la exageración de las formas y de manera muy
especial en las decoraciones.
Es importante resaltar que los colores son otro elemento importante del barroco colonial, mostrándose a través de la piedra, el ladrillo revocado en blanco, la tintura de almagre con un tono de óxido rojo, el yeso policromado y los azulejos.

Sor Juana Inés de la Cruz
Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 12 de noviembre de 1651-Ciudad de México, 17 de abril de 1695), fue una religiosa y escritora novohispana del Barroco en el Siglo de Oro. Cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa. Por la importancia de su obra, recibió los sobrenombres de «el Fénix de América»,
«la Décima Musa» o «la Décima Musa mexicana».
Aprendió todo cuanto era conocido en su época, leyó a los clásicos griegos y romanos, y la teología del momento. Juana era tanto el deseo de aprender, que le propuso a su madre disfrazarse de hombre para asistir a la universidad, según ella misma.
Sin embargo, donde el genio literario de sor Juana Inés de la Cruz alcanzó sus cuotas más elevadas fue en su poesía, que por estilo y tema entroncaba directamente con la lírica barroca española.
Su calidad poética quedó patente en los tres volúmenes de poemas que se publicaron en España. Sor Juana Inés de la Cruz dedicó los últimos años de su vida a sus obligaciones religiosas. Murió en la ciudad de México el 17 de abril de 1695, víctima de una epidemia cuando cuidaba a sus hermanas de orden.
Muestras literarias:
La Sentencia del Justo
Firma Pilatos la que juzga ajenaSentencia, y es la suya. ¡Oh caso fuerte!
¿Quién creerá que firmando ajena muerte
el mismo juez en ella se condena?
La ambición de sí tanto le enajena
Que con el vil temor ciego no advierte
Que carga sobre sí la infausta suerte,
Quien al Justo sentencia a injusta pena.
Jueces del mundo, detened la mano,
Aún no firméis, mirad si son violencias
Las que os pueden mover de odio inhumano;
Examinad primero las conciencias,
Mirad no haga el Juez recto y soberano
Que en la ajena firméis vuestras sentencias
Hernando Domínguez Camargo

Hernando Domínguez Camargo
(Santafé de Bogotá, 1606 - Tunja, 1659) fue un poeta del Nuevo Reino de Granada, Colombia. Aunque es uno de los poetas más importantes de la colonia americana, sólo se tienen noticias aisladas de su vida. Se sabe que estudió en el Colegio de San Luis de Quito, donde los jesuitas y que fue compañero de Antonio Bastidas con quien hizo honda y estrecha amistad.
En dicho centro encontrarían un ambiente propicio al cultivo de las bellas letras dentro del culteranismo de entonces.
Allí escribió un poema al Salto del Chillo y posteriormente logró el ambicionado título de doctor.
La mayor parte de las composiciones líricas de Hernando Domínguez Camargo se publicaron en el Ramillete de varias flores poéticas, de Jacinto de Evia (1676). Allí hallamos, entre otras, A la Pasión de Cristoy la ya citada A un salto por donde se despeña el arroyo de Chillo. Otra de sus composiciones destacadas es el soneto A don Martín de Saavedra y Guzmán.
Domínguez Camargo debió de tener algunas contiendas literarias en su tierra, pues sus obras fueron desdeñadas y aún zaheridas. Finalmente, dictó en Tunja en 1659 su testamento, en el expresaba su voluntad de que sus libros que tenía publicables y de estudio y sus papeles se dieran al Colegio de la Compañía de Jesús de Tunja, y falleció poco después.
Muestras Literarias:
Muestras Literarias:
A la muerte de Adonis
En desmayada beldad,
De una rosa, sol de flores,
Con crepúsculos de sangre
Se trasmonta oriente joven.
Cortóla un dentoso arado
Que, a no ser de ayal torpe,
Por la púrpura que viste,
Le juzgara marfil noble.
Cerdoso Júpiter vibra
Rayos, marfil, sobre Adonis,
Y el alma que trae de Venus
Hiere más, mientras más rompe.
Espumoso coral vierte
Que en verde esmeralda corre,
Mar de sangre en quien a Venus
Naufragio prepara Jove.
Verdugo monstruo ejecuta
De inflexible Dios rencores,
Y siendo amor el vendado,
Son cadahalsos los montes.
«¡Ay!, fiera sangrienta, dice,
Si asegundarte dispones,
Advierte que en la de Venus
No en mi vida, has dado el golpe.
Y matar una mujer
Con hazaña tan enorme,
Más para escupida es,
Que para esculpida en bronce».
A un salto por donde se despeña el arroyo de
Chillo
Corre arrogante un arroyo
por entre peñas y riscos,
que, enjaezado de perlas,
es un potro cristalino.
Es el pelo de su cuerpo
de aljófar, tan claro y limpio,
que por cogerle los pelos,
le almohazan verdes mirtos.
Cíñele el pecho un pretal
de cascabeles tan ricos,
que si no son cisnes de oro,
son ruiseñores de vidrio.
que, enjaezado de perlas,
Bátenle el ijar sudante
los acicates de espinos,
y es él tan arrebatado,
que da a cada paso brincos.
Dalen sofrenadas peñas
para mitigar sus bríos,
y es hacer que labre espumas
de mil esponjosos grifos.
Estrellas suda de aljófar
en que se suda a sí mismo,
y atropellando sus olas,
da cristalinos relinchos.
Bufando cogollos de agua,
desbocado corre el río,
tan colérico, que arroja
a los jinetes alisos.
Hace calle entre el espeso
vulgo de árboles vecino,
que irritan más con sus varas
al caballo a precipicio.
Un corcovo dio soberbio,
y a estrellarse ciego vino
en las crestas de un escollo,
gallo de montes altivo.
Dio con la frente en sus puntas,
y de ancas en un abismo,
vertiendo sesos de perlas
por entre adelfas y pinos.
Escarmiento es de arroyuelos,
que se alteran fugitivos,
porque así amansan las peñas
a los potros cristalinos.
los acicates de espinos,
y es él tan arrebatado,
que da a cada paso brincos.
Dalen sofrenadas peñas
para mitigar sus bríos,
y es hacer que labre espumas
de mil esponjosos grifos.
Estrellas suda de aljófar
en que se suda a sí mismo,
y atropellando sus olas,
da cristalinos relinchos.
Bufando cogollos de agua,
desbocado corre el río,
tan colérico, que arroja
a los jinetes alisos.
Hace calle entre el espeso
vulgo de árboles vecino,
que irritan más con sus varas
al caballo a precipicio.
Un corcovo dio soberbio,
y a estrellarse ciego vino
en las crestas de un escollo,
gallo de montes altivo.
Dio con la frente en sus puntas,
y de ancas en un abismo,
vertiendo sesos de perlas
por entre adelfas y pinos.
Escarmiento es de arroyuelos,
que se alteran fugitivos,
porque así amansan las peñas
a los potros cristalinos.
Miguel Cabrera
Miguel Cabrera, (Tlalixtac, Oaxaca, 1695-1768) fue el máximo exponente de la pintura virreinal novohispana al aportar a la adusta escuela de arte sacro una pasión colorística que salpica de mexicanismo el rigor académico de sus composiciones. Una muestra de los alcances plásticos de este autor la ofrece el retrato de Juan de Palafox y Mendoza que actualmente alberga el Museo de Arte Colonial en la ciudad de Morelia.Miguel Cabrera dejó su natal Oaxaca en 1719 para trasladarse a la ciudad de México, donde iniciaría su formación artística en el taller de José de Ibarra. Bajo su tutela iniciaría una de las más prolíficas trayectorias dentro de la pintura novohispana, tanto en la vertiente del arte sacro, como en el retrato y autor de castas. Miguel Cabrera comienza a ganar el reconocimiento de los sectores clericales y es nombrado pintor de cámara de Manuel Rubio y Salinas, el arzobispo de México.
Los esfuerzos del pintor se concentran en la creación de pinturas alusivas a la vida de los santos y entre las obras más emblemáticas de esta vertiente se pueden mencionar La vida de San Ignacio, El martirio de San Sebastián, La Virgen del Apocalipsis, San Ignacio de Loyola y La vida de Santo Domingo, entre otras.
Es por encargo del arzobispo de México que crea la afamada pintura Nuestra Señora de Guadalupe, obra que forma parte inherente de la cultura mexicana profusamente guadalupana.

Aleijadinho
Antonio Francisco Lisboa, conocido como el Aleijadinho (del portugués el "Lisiadito"), (Vila Rica, 29 de agosto de 1730 - id., 18 de noviembre de 1814) fue un escultor, imaginero y arquitecto brasileño.
Es considerado el mayor representante del estilo barroco en Minas Gerais (barroco minero) y de las artes plásticas en Brasil, no sólo en su época, sino también durante el período colonial. Aunque no existen registros oficiales, se considera aceptado que nació en Vila Rica (hoy Ouro Preto), en Minas Gerais, hijo del maestro de obras portugués, Manuel Francisco da Costa Lisboa y de una esclava africana. Su obra escultórica la realizó en distintos materiales, desde imágenes en madera hasta en esteatita, materia prima de construcción típicamente brasileña, empleada en las edificaciones de iglesias.
La mayoría de sus trabajos son representantivos del Brasil colonial, con características de rococó y de los estilos clásico y gótico. Con aproximadamente cuarenta años de edad comenzó a desarrollar una enfermedad degenerativa de los miembros (no se sabe con certeza si porfiria, lepra,escorbuto, reumatismo o sífilis). De esta anomalía en su cuerpo vino su apodo, o Aleijadinho ("el Lisiadito", en español). Murió pobre, en 1814.

Gregorio Vásquez
Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos (1638–1711), fue el pintor más importante de la época colonial española en Colombia. Trabajó durante una era dominada por el estilo barroco hispano-americano que prosperó a partir de 1650 a 1750. Vázquez ha sido considerado como el pintor más grande proveniente de Colombia.
Gregorio Vázquez de Arce y Ceballos nació el 9 de mayo de 1638, en Santa fé, Nuevo Reino de Granada (hoy Bogotá, Colombia). Creció en esa ciudad, en la sociedad criolla que se estableció en 1630. Descendiente de una familia de ascendencia andaluza, su familia era inmigrante de Sevilla, España, estableciéndose en América del Sur en el siglo XVI. El área donde Vázquez creció tenía una cultura vibrante y artística.
Esto influenció grandemente al joven artista, dándole un ambiente propicio. La mayoría de sus pinturas son religiosas en naturaleza, con temas que incluyen la vida de Cristo y de la Virgen, de los santos, y de las escenas del nuevo testamento.


Martín Eduardo Pocasangre Bonilla. #27
2 Año "C"




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